jueves, noviembre 02, 2006
AVENTURAS Y DESVENTURAS DE UNA PARADA DE AUTOBUS
Cuando vine a vivir a nuestra urbanización, pensaba –iluso de mi- que algunas de sus deficiencias se arreglaría con un puñado de gestiones y una dosis de buena voluntad por parte de nuestras autoridades, a las que pagamos unos impuestos que deben invertir en facilitarnos los servicios públicos.
Me llamó la atención desde un principio que, existiendo una parada de autobús interurbano con destino a Madrid, al otro lado de la autovía, no la hubiera en el nuestro, evitando a los que usamos dicho transporte la incomodidad de tener que volver andando o en coche desde el Zoco. El asunto resultaba tanto más absurdo si se tiene en cuenta que existía (y existe) espacio de sobra para instalar dicha parada junto a la gasolinera (en terreno público) y que infinidad de líneas de autobuses pasaban ante nuestras viviendas por la vía de servicio.
Al principio imaginé que bastaría con presentar un escrito ante nuestro ayuntamiento. En agosto del 2003 el concejal del ramo (de apellido Urbano) en una especie de juego de palabras me respondió indicándome que mi petición de “autobuses urbanos” (cuando lo que pedía era una parada de autobuses interurbanos) la debía dirigir al Consorcio de Transportes.
Así lo hice poco después. El Consorcio me devolvió la callada por respuesta en dos ocasiones aunqueu telefonicamente me indicaronq ueu, sin el respaldo del ayto... lo llevaba mas bien crudo.
Al año sig. decidí redoblar esfuerzos. En una reunión de la mancomunidad recogí un centenar de firmas apoyando la solicitud de parada y las presenté en el Registro del ayuntamiento. En paralelo, escribí un par de cartas al director del antiguo Diairio del Noroeste (hoy Universo de Collado Villalba).
Coincidiendo con la publicación de la ultima carta (11-III-06), ese mismo día, y ante mi estupor, me llamó el alcalde en persona y me soltó una variada colección de milongas que os resumo a continuación:
->En primer lugar me dijo que había errado el tiro: que debía dirigirme al Consorcio como me había indicado su concejal de Transporte. Le repliqué que ya lo había hecho y por escrito y que como el todopoderoso consorcio no se dignaba responderme, pues entendía que debía dirigirme a una administración más cercana y, en principio, más sensible, a las demandas ciudadanas.
->Me indicó que no estaba permitido colocar una parada en la vía de servicio. Le respondí que ¿por qué la había entonces en sentido contrario (dirección Madrid), al pie de la parroquia de la Virgen del Camino?
->También me señaló que no se podía desviar una línea ni poner una parada para dos o tres vecinos. Yo le indiqué que el desvío era insignificante y que la parada daría servicio a unos 600 vecinos (como se indica en la citada carta al director), pues a los actuales de los Altos de Villalba, habría que añadir en breve los de Las Terrazas de Cantos Altos y los de la cooperativa Vitra.
->Finalmente terminó ensalzando su nueva línea directa de autobuses a Madrid para los vecinos de las Suertes y parque de La Coruña (afortunados ellos que ya contaban con la Renfe) y diciendo que no se podía hacer nada porque las concesiones de las líneas de autobuses vienen de cincuenta años atrás. ¿Quizás quería sugerir que debemos esperar otros 50?
-Aquella exhibición dialéctica me dejó tan apabullado que tardé en reaccionar. Al año sig. (Feb del 2004) publiqué una nueva carta al director, conmemorando el primer aniversario del silencio municipal a la petición colectiva de parada de autobus.
En paralelo, realice gestiones diversas con IU Y PP locales, psoe regional, cosechando buenas palabras...y poco más.
Finalmente en marzo de este año me lié la manta a la cabeza y presenté una queja ante el Defensor del Pueblo, al que sí han contestado, tanto el ayuntamiento como la Consejería de Transportes de la comunidad de Madrid. El primero, en un alarde de cinismo, le suelta al defensor del Pueblo que se me han contestado “todas las variadas peticiones que por correo electrónico ha realizado esta Alcaldía en los últimos años”.
Pues no señor: Mis peticiones han sido sobre todo por escrito en el Registro oficial del ayuntamiento y en menor grado por correo electrónico. En ambos casos, calculo en un 20 % las respuestas recibidas. En el caso del correo electrónico, espero no haber sido el causante -con mis 4 ó 5 mensajes- del cierre por el ayto de su “buzón de sugerencias” a cal y canto desde el verano del 2005) “por tareas de mantenimiento y mejora de servicios” como reza con total desparpajo su propia pagina web (http://www.ayto-colladovillalba.org/participa/index.html).
Volviendo al fondo del asunto, desgraciadamente, y a tenor de la respuesta de la Consejería, parece ser que ahora el tema está en manos de la administración del Estado (léase Ministerio de Fomento). ¡Miedo me da! ¿Y después? ¿Habrá que dirigirse a la Unión Europea o al Tribunal Internacional de Estrasburgo por una simple parada de autobús...? ¿Qué habría sucedido si la llego a pedir con marquesina?
Me llamó la atención desde un principio que, existiendo una parada de autobús interurbano con destino a Madrid, al otro lado de la autovía, no la hubiera en el nuestro, evitando a los que usamos dicho transporte la incomodidad de tener que volver andando o en coche desde el Zoco. El asunto resultaba tanto más absurdo si se tiene en cuenta que existía (y existe) espacio de sobra para instalar dicha parada junto a la gasolinera (en terreno público) y que infinidad de líneas de autobuses pasaban ante nuestras viviendas por la vía de servicio.
Al principio imaginé que bastaría con presentar un escrito ante nuestro ayuntamiento. En agosto del 2003 el concejal del ramo (de apellido Urbano) en una especie de juego de palabras me respondió indicándome que mi petición de “autobuses urbanos” (cuando lo que pedía era una parada de autobuses interurbanos) la debía dirigir al Consorcio de Transportes.
Así lo hice poco después. El Consorcio me devolvió la callada por respuesta en dos ocasiones aunqueu telefonicamente me indicaronq ueu, sin el respaldo del ayto... lo llevaba mas bien crudo.
Al año sig. decidí redoblar esfuerzos. En una reunión de la mancomunidad recogí un centenar de firmas apoyando la solicitud de parada y las presenté en el Registro del ayuntamiento. En paralelo, escribí un par de cartas al director del antiguo Diairio del Noroeste (hoy Universo de Collado Villalba).
Coincidiendo con la publicación de la ultima carta (11-III-06), ese mismo día, y ante mi estupor, me llamó el alcalde en persona y me soltó una variada colección de milongas que os resumo a continuación:
->En primer lugar me dijo que había errado el tiro: que debía dirigirme al Consorcio como me había indicado su concejal de Transporte. Le repliqué que ya lo había hecho y por escrito y que como el todopoderoso consorcio no se dignaba responderme, pues entendía que debía dirigirme a una administración más cercana y, en principio, más sensible, a las demandas ciudadanas.
->Me indicó que no estaba permitido colocar una parada en la vía de servicio. Le respondí que ¿por qué la había entonces en sentido contrario (dirección Madrid), al pie de la parroquia de la Virgen del Camino?
->También me señaló que no se podía desviar una línea ni poner una parada para dos o tres vecinos. Yo le indiqué que el desvío era insignificante y que la parada daría servicio a unos 600 vecinos (como se indica en la citada carta al director), pues a los actuales de los Altos de Villalba, habría que añadir en breve los de Las Terrazas de Cantos Altos y los de la cooperativa Vitra.
->Finalmente terminó ensalzando su nueva línea directa de autobuses a Madrid para los vecinos de las Suertes y parque de La Coruña (afortunados ellos que ya contaban con la Renfe) y diciendo que no se podía hacer nada porque las concesiones de las líneas de autobuses vienen de cincuenta años atrás. ¿Quizás quería sugerir que debemos esperar otros 50?
-Aquella exhibición dialéctica me dejó tan apabullado que tardé en reaccionar. Al año sig. (Feb del 2004) publiqué una nueva carta al director, conmemorando el primer aniversario del silencio municipal a la petición colectiva de parada de autobus.
En paralelo, realice gestiones diversas con IU Y PP locales, psoe regional, cosechando buenas palabras...y poco más.
Finalmente en marzo de este año me lié la manta a la cabeza y presenté una queja ante el Defensor del Pueblo, al que sí han contestado, tanto el ayuntamiento como la Consejería de Transportes de la comunidad de Madrid. El primero, en un alarde de cinismo, le suelta al defensor del Pueblo que se me han contestado “todas las variadas peticiones que por correo electrónico ha realizado esta Alcaldía en los últimos años”.
Pues no señor: Mis peticiones han sido sobre todo por escrito en el Registro oficial del ayuntamiento y en menor grado por correo electrónico. En ambos casos, calculo en un 20 % las respuestas recibidas. En el caso del correo electrónico, espero no haber sido el causante -con mis 4 ó 5 mensajes- del cierre por el ayto de su “buzón de sugerencias” a cal y canto desde el verano del 2005) “por tareas de mantenimiento y mejora de servicios” como reza con total desparpajo su propia pagina web (http://www.ayto-colladovillalba.org/participa/index.html).
Volviendo al fondo del asunto, desgraciadamente, y a tenor de la respuesta de la Consejería, parece ser que ahora el tema está en manos de la administración del Estado (léase Ministerio de Fomento). ¡Miedo me da! ¿Y después? ¿Habrá que dirigirse a la Unión Europea o al Tribunal Internacional de Estrasburgo por una simple parada de autobús...? ¿Qué habría sucedido si la llego a pedir con marquesina?